Historia

El Teatro Apolo forma parte de la historia cultural de la Avenida Corrientes desde 1892. Desde entonces, sus escenarios recibieron a grandes figuras del teatro, la música y la cultura popular argentina, convirtiéndose en un espacio emblemático de Buenos Aires.

Por sus tablas pasaron artistas fundamentales de distintas épocas, entre ellos los hermanos Podestá, Lola Membrives, Carlos Gardel, Enrique Santos Discépolo, Tita Merello, Paulina Singerman, Héctor Alterio y Enrique Pinti, entre muchos otros.

A fines de la década del 50, el edificio original del Teatro Apolo estuvo a punto de desaparecer. La demolición proyectada para construir una galería comercial y un nuevo edificio generó una fuerte reacción de la comunidad teatral argentina, que impulsó movilizaciones y reclamos en defensa de las salas teatrales de la ciudad.

 

Espacio Apolo
Espacio Apolo
Espacio Apolo
Espacio Apolo

Como consecuencia de ese proceso, en 1959 se sancionó la Ley Nacional 14.800, una norma histórica para la cultura argentina, que estableció que, en caso de demolición de un teatro, debía construirse en el nuevo edificio una sala teatral de características similares. Gracias a esa ley, el Apolo pudo mantener su presencia en la Avenida Corrientes y continuar su historia en el mismo predio.

A lo largo de las décadas, el teatro atravesó distintas etapas, incluyendo cambios de nombre y diferentes administraciones.
En 2008 comenzó una nueva etapa cuando Isabel Majdalani adquirió la sala y, junto a sus hijos Florencia, Natalia y Gonzalo Almada, impulsó la recuperación del histórico teatro, devolviéndole su nombre original: Apolo.

Luego de una profunda remodelación y modernización integral —que incluyó la renovación de la sala y los camarines, la incorporación de aire acondicionado y calefacción central, accesibilidad para personas con movilidad reducida y tecnología de última generación en luces y sonido— el teatro reinauguró sus puertas en julio de 2009, con Alfredo Alcón como padrino.

La puesta en valor también abarcó importantes mejoras en la galería comercial, incluyendo el reemplazo integral del antiguo lucernario, cuyos vidrios deteriorados provocaban filtraciones y goteras en distintos sectores. La nueva estructura permitió recuperar la luminosidad natural del espacio y mejorar significativamente las condiciones generales de la galería y del acceso al teatro.

Hoy, el Teatro Apolo combina historia y contemporaneidad. Con infraestructura renovada, tecnología de última generación y un equipo técnico especializado, continúa siendo sede de espectáculos teatrales, musicales y eventos de primer nivel.

En 2022, el proyecto continuó creciendo con la creación de Espacio Apolo, un ámbito versátil integrado al teatro, pensado para ampliar las posibilidades del lugar y generar nuevas experiencias culturales, sociales y corporativas en conexión directa con la sala.

Más de 130 años después de su inauguración, el Apolo sigue siendo un espacio vivo de la Avenida Corrientes: un teatro que logró transformarse, conservar su identidad y seguir formando parte de la historia cultural de la ciudad.